miércoles, 6 de junio de 2012

El perfume

"Durante varios minutos la multitud fue sólo ojos y boca abierta. Nadie podía comprender que aquel hombre pequeño, frágil y encorvado de la ventana, aquel desgraciado, aquella insignificancia hubiera podido cometer más de dos docenas de asesinatos. Sencillamente, no parecía un criminal"
Cuando Patrick Süskind escribió El Perfume, historia de un asesino en 1985 consiguió dos cosas fama mundial y vender quince millones de ejemplares. Se convirtió en un best seller en poco tiempo y fue leído por gentes que empezaron a oler la madera, el vidrio, el pomo de una puerta, el sobaco de su amante e incluso el vello púbico propio o ajeno. Porque leer el perfume te lleva a olerlo todo, a saborear los olores.
La vida de Jean-Baptiste Grenouille asesino de muchachas esta marcada por dos hechos: que sea capaz de olerlo todo y que él no desprenda ningún olor, y es precisamente eso lo que le convierte en un ser despreciado, odiado y temido. En un mundo actual en el que los olores han dejado de formar parte de nuestra vida, Patrick Süskind nos habla del pasado, del instinto, de una vuelta al origen, de que debajo del perfume que usamos es nuestro olor a humanidad lo que nos hace reaccionar ante nuestros semejantes. Somos animales que nos creemos personas. Seguimos nuestros olores como bestias, buscamos la atracción del otro con el olor. Debajo del jabón subsiste el animal que fuimos. 
Por encima del retrato social de una época, de un país, la Francia del siglo XVIII, Süskind nos habla de nosotros, de lo poco que hemos cambiado desde que éramos monos y vivíamos colgados de un árbol. 
Supongo que la mayoría de ustedes conocen el libro, supongo que todos se han dejado seducir por el perfume agrio del papel o el inodoro del ebook, que han paseado sus ojos por sus letras oliendo la estancia. Si no es así es un buen libro para volver a un pasado, para leer en verano entre parras floreciendo, aspirando el campo, metiéndolo en su nariz mientras sus ojos pasean por la historia de un asesino que sólo quería ser uno más, oler como el resto. Y consigue el mejor perfume posible, un perfume que le salva de la horca . Lean. Estoy segura que no les defraudará.

lunes, 28 de mayo de 2012

Beatus Ille"


"Las cosas existen sólo si hay alguien, un interlocutor o un testigo que nos permita recordar que alguna vez fueron ciertas"

Beatus Ille es la primera novela de Antonio Muñoz Molina. Cero que a estas alguras todo el mundo conoce a Muñoz Molina, pero en esta novela nos encontramos con el mágnifico resplandor del principiante, ese gusto a novedad, a riesgo que traen consigo las primeras novelas. Al leer sobre Mágina, sobre Minaya, sobre Inés, sobre una visión de la guerra civil, sobre el amor en párrafos interminables que deseas no acaben nunca, descubres el maravilloso autor que luego ha sido. 
Me gusta leer primeras obras, vislumbrar el riesgo que el joven corre, ver al autor novel en noches de vigilia escribiendo sobre Solana o Minaya. 
Es mi segunda lectura de Beatus Ille. Guardaba en mi recuerdo las noches de balcón, los cigarros en la biblioteca, triángulos amorosos que luego en la segunda se han confirmado. Creo que tampoco es momento de hablar de argumentos o recursos literarios. Más que nada porque es una novela lo suficientemente conocida para que la mayoría de ustedes la hayan leído o al menos se hayan acercado a su argumento desde Wikipedia o cualquier otro documento.  Los que lo hayan leído, estoy segura, se habrán entusiasmado con ese final redondo que explica toda la novela, con la que descubres que la redondez no siempre es mala, al contrario que es maravillosa. 
Es un libro que hay que terminar para entender, quienes lo abandonan se quedan sin saber lo que sucede, sin entender quién es el asesino pero sin saber tampoco quién nos cuenta la historia. 
Anímense a descubrirlo, a releerlo, a pensar en Solana, en la poesía , en las letras, en el escritor acosado por las dudas, en la historia, en las historias pequeñas de la guerra civil, en los pueblos, en los caminos, en los olivares. Recorran Mágina, sigan su senda aunque les cueste leerlo, porque el final les dará la dimensión de la obra y descubrirán el secreto guardado.
Es un libro maravilloso que permite reflexión, pos-it y subrayados. Uno no puede pedir nada más a la literatura. Uno no puede más que disfrutar y hacer comentarios, sugerencias, perderse en las letras y llenar los ojos de literatura, de historia y de maravillosas frases que formarán parte de tu ideario personal. ¿No creen?

jueves, 24 de mayo de 2012

COPA DE LETRAS. MAYO



CICLO ORGANIZADO POR:
ASOCIACIÓN ARAGONESA DE ESCRITORES

Literatura y vino el viernes, 25 de mayo, a las 19 h., en el HOTEL FORNOS, de Calatayud (cata de vinos gratis).


FOTO: Mundofotos

Escritores invitados:
Cándido Blas Laborda, 
Pedro J. Bendicho, 
Adela Rubio Calatayud
 y Juan Verón Gormaz
Modera la tertulia: 
Blanca Langa

       Con la colaboración de VINOS CIRIA 
                  y las librerías:
COSTAJESÚSZENTRO 
Donde los libros.

      Bodega invitada:
BODEGAS  
AUGUSTA BÍLBILIS 
DE CALATAYUD

martes, 15 de mayo de 2012

Un día me esperaba a mí mismo

"Tal vez, aún no lo sabíamos, fuese el silencio lo que podía esperar Guillaume del nuevo mundo, aquella mañana en que nos estrechábamos por primera vez la mano, uniformados, antes de que ninguna estrella de sangre nos coronase para siempre. Desde ese día, y mientras duró nuestra guerra, apenas me separé de él. "


Guillaume Apollinaire, ese es el nombre, el protagonista. El que nos habla por palabras de Berthier, el que nos habla de la poesía, del amor en la guerra, del dolor de la pérdida, del brezo creciendo alrededor de las trincheras, de Madeleine, del hada por la que anhela la vuelta. Pero sabemos que no volverá, sabemos que la tragedia se encierra en las páginas del libro, que el final se anuncia desde el principio. 
Poco importa. Porque perderse en las páginas de "Un día me esperaba a mí mismo" no es la narración de la historia, es el cómo lo cuenta, el estilo personal de Miguel Ángel Ortiz Albero, en la poesía hecha prosa, en la forma de contarnos lo que sienten más que lo que pasa. Y te haces preguntas, la fundamental, ¿hay poesía en la batalla? Y concluyes que sí, que la poesía llena un libro sobre guerra pero también sobre amor, porque es el amor lo que llena el libro, el amor y la poesía. 
A mí me ha gustado, mucho, quizá por que no me importa tanto lo que pasa en los libros sino cómo me lo cuentan y el cómo de éste me ha encantado. He cogido el lápiz verde y he subrayado, pensando quizá que la estética del libro pedía azul, pero me ha dado igual, un verde esperanza ha ido horadando las páginas de "Un día me esperaba a mí mismo". Leer y subrayar. Quedarse sin mina de tanto marcado. Cerrar el libro, a ratos, y pensar que tanto amor, tanta belleza no puede existir en una guerra. O quizá sí. Saber que la historia es real tampoco importa. Saber que las cartas, las fotografías existieron no le quita mérito al libro. Ni al autor.
Uno puede decidir qué leer. Uno puede inclinarse por un tipo de lectura o quizá otro. Uno puede dejarse cortejar por una imagen, por un conjunto de palabras que te arañan, uno puede dejarse tocar por un estilo. O no. Ustedes decidirán. Yo no me he arrepentido en ningún momento. Yo sí me he dejado cortejar por sus palabras, y él me ha llevado a una trinchera que no parecía tal, aunque lo era. Y me ha gustado tanto perderme entre las páginas de "Un día me esperaba a mí mismo" que no dudo que volveré algún día a su azul cubierto de rojo, ahora marcado para siempre con un verde esperanza.